Manifiesto COVID-19. La Carta Malacitana

COVID-19. MANIFIESTO DE LA CARTA MALACITANA:
VIDA SALUDABLE PARA ESTAR EN CASA

 

Para nuestra desdicha, todos estamos experimentando una grave circunstancia, única en nuestras vidas, que afecta de modo general a la salud individual y colectiva. La Asociación de Cultura Alimentaria, la Carta Malacitana quiere manifestar su pesar y solidaridad por las víctimas directas y sus familiares, así como mostrar su apoyo por su denodado esfuerzo al colectivo sanitario, cuerpos de seguridad, ámbito agrícola-ganadero-pesquero, industria alimentaria… para atajar la pandemia y aminorar los efectos del coronavirus que nos azota.

La propia Asociación, fiel a su ideario de promover los valores de la alimentación en el seno de una dieta adecuada, y ante el confinamiento decretado para evitar la expansión del Covid 19, quiere hacer una serie de recomendaciones basadas en su decálogo fundacional que se pueden resumir en que, dentro de las dificultades por las que estamos atravesando, estos momentos son una buena oportunidad para ejercitarse en un estilo de vida saludable a pesar de las circunstancias y acudir a lo nuestro:

Nuestra Dieta Mediterránea. Si, la mejor que existe, basada en la variedad de alimentos, la moderación en su ingesta, acompañada, en lo posible, de ejercicio. En este sentido, las redes sociales nos tienen surtidos de posibilidades.
Nuestros productos. Los de cercanía, que son fruto del trabajo de nuestros agricultores, ganaderos y pescadores, al igual que de nuestros elaboradores como bodegueros, conserveros o panaderos.

Nuestros comercios. Las tiendas de siempre, las que tenemos cerca de casa. También aquellas que a través de Internet nos pueden proveer en nuestro domicilio de productos malagueños.

Nuestra cocina. Ahora tenemos la oportunidad de recurrir a los recetarios familiares pidiendo consejo a nuestros mayores a través del teléfono o de la red, o a los tradicionales, en libros o también disponibles en Internet, que sin excesiva complejidad consiguen el máximo resultado de sabor.

Nuestro equipo, nuestra comunidad. Hay quien pasa esta travesía en soledad y hay quien tiene compañía. En cualquier caso, hagamos que todos participen en la elaboración, especialmente los más pequeños. Con mayor tiempo disponible y en estado de confinamiento, tanto la cocina como la mesa se constituyen en espacios privilegiados para la cooperación, particularmente en el ámbito familiar, para la conversación y la práctica compartida de consumo de los alimentos, aún con sobriedad, en el seno de la crisis que nos envuelve.
Para los iniciados es un tiempo propicio para desarrollar la creatividad y sorprender a nuestros comensales. Para los demás empezando a cocinar podrán descubrir un mundo que satisfará y llenará todos los sentidos.
De esta manera podremos conseguir una mejor estancia en casa ya que junto al entretenimiento, mantendremos la actividad de quienes trabajan para proveernos de productos y estrecharemos los lazos de la convivencia.

La Carta Malacitana

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